Si estás empezando a volar (o quieres volver a volar con margen y tranquilidad), las velas de parapente EN-A son la puerta de entrada más lógica. No porque sean “las velas lentas”, sino porque están diseñadas para darte máxima seguridad pasiva y un comportamiento tolerante cuando el aire se pone irregular o cuando el piloto comete pequeños errores.
Un parapente EN-A busca que puedas concentrarte en aprender (despegues, aterrizajes, pilotaje activo, térmica básica) sin ir siempre con la sensación de estar caminando sobre hielo.
La idea es que la vela:
tienda a mantenerse estable y predecible,
recupere de forma sencilla tras ciertas incidencias típicas,
y sea permisiva con entradas de mando poco finas (algo habitual en aprendizaje).
Y aquí viene la parte importante: EN-A no es sinónimo de “aburrida”. Las velas han evolucionado mucho y hoy puedes encontrar EN-A con un rendimiento sorprendentemente digno para el uso real de un piloto que progresa.
1) Pilotos en formación y recién salidos de escuela
Es el caso típico: necesitas una vela que te permita sumar horas con calma, y que “te perdone” más en momentos de descoordinación (inflados, control de rumbo, aproximaciones…).
2) Pilotos que vuelan poco (o de forma irregular)
Si haces pocas horas al año, una EN-A suele darte más disfrute que una vela más exigente, porque te deja volar más días y con menos carga mental.
3) Pilotos con experiencia que priorizan “serenidad”
Hay pilotos muy buenos que vuelan EN-A por decisión: para volar relajados, para hike & fly, para vuelos cortos, o porque buscan margen extra. Esto no es “retroceder”: es escoger con cabeza.
En los últimos años, se habla mucho de EN A+ (o velas “A altas”). Importante: la certificación oficial sigue siendo EN A; el “A+” suele ser una forma de mercado de indicar que, dentro del mundo A, esa vela es más viva/precisa y apunta a pilotos que progresan rápido o que quieren algo con más “respuesta”, manteniendo la homologación EN-A.
En general, una A+ suele ofrecer:
más precisión y “alegría” en el giro,
sensación más directa,
y mejor eficiencia si ya vuelas térmica con intención,
a cambio de ser un poco menos “adormecida” que una EN-A de escuela pura.